

La dictadura de la navidad, ese engaño comercial en que hemos caído, hábleme de marcas y tamaños de aguinaldo y le diré lo felíz de la navidad. Basta con salir un rato por las calles y comercios para ver como se gasta lo que no se tiene, solo para salvar un poco la apariencia y el nivel. La navidad perdió su nombre hace muchos mercados atrás, en un futuro tal vez se venda a un nombre nuevo. En países en desarrollo como éste donde impera la violencia y la estupidez de un gobierno que solo deja al pueblo en una economía aparente; y te arrebata las ganas de correr por las calles con la plena seguridad de que no te encontrará una bala. Habrá gente que no se podrá regalar el lujo de cenar y otros el de vivir. Por eso en estos tiempos de dar y recibir, hay que agradecer y valorar más, si alguien te regala de su desayuno.
Seagreen Serenade
En un puñado de mar se puede observar la evolución de las especies, se ven miradas de siete manos y dientes de doble piso, pero lo más fantástico es que nos extrañamos como al principio del tiempo.
Siempre he imaginado que las ideas como los suspiros
son piezas de un motor que ha volado, que ha saludado
de la mano al universo viejo, y que ese motor se incendia
cada que jalamos la hélice y se enciende el día.
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